El gran atractivo de esta edición no es solo el texto clásico de Heródoto, sino el concepto detrás de la colección. Fue un proyecto monumental donde Borges seleccionó personalmente los libros que consideraba fundamentales para su vida y que, según él, todo buen lector debería transitar.
Para cada obra de la colección, Borges dictó o escribió un prólogo exclusivo. En el caso de Heródoto, su prólogo es una delicia donde rescata la condición de "padre de la historia" pero, por sobre todo, su alma de narrador oral y viajero curioso.