Esta obra se centra en un episodio fundamental pero muchas veces simplificado de la historia del siglo XX: el fallido golpe de Estado de 1923 y, fundamentalmente, el proceso judicial posterior que, paradójicamente, salvó la carrera política de Hitler.
La narrativa arranca en noviembre de 1923, en plena crisis de hiperinflación en la República de Weimar. Un todavía oscuro agitador austríaco llamado Adolf Hitler, junto al célebre general de la Primera Guerra Mundial Erich Ludendorff y un grupo de paramilitares, intenta dar un golpe de Estado asaltando una gran cervecería de Múnich (Bürgerbräukeller).
El intento termina en un fracaso absoluto y caótico: la policía abre fuego, mueren dieciséis nazis y cuatro policías, y Hitler huye para ser arrestado pocos días después. Parecía el fin definitivo de su movimiento político.