La trama se ambienta en una pequeña y provinciana ciudad rusa, sacudida por la llegada de un grupo de jóvenes revolucionarios que intentan desestabilizar el orden social.
Dostoievski se inspiró directamente en un hecho real de la época: el "crimen de Ivanov" (1869), un estudiante asesinado por sus propios compañeros de una célula conspirativa bajo las órdenes del fanático Serguéi Necháiev. El autor toma esta anécdota para explorar cómo las ideas abstractas traídas de Europa occidental pueden convertirse en una fuerza destructiva e incontrolable cuando echan raíces en la juventud rusa.