La historia nos devuelve al barrio porteño de Flores, un territorio que en la poética de Dolina no es una simple coordenada geográfica, sino un escenario mítico donde se libra una batalla silenciosa entre el bien, la belleza y el olvido.
La trama se teje alrededor de conspiraciones, logias secretas, apuestas callejeras y la búsqueda de un libro o conocimiento perdido. El relato está habitado por personajes arquetípicos dolineanos:
Los Refutadores de Leyendas: Hombres racionales y grises que intentan despojar al mundo de su magia y poesía.
Los Hombres Sensibles de Flores: Aquellos que eligen la vía del amor, la melancolía, el arte y el mito, aun sabiendo que están destinados a la derrota.
Cartas marcadas no es una novela tradicional de trama lineal; es una arquitectura de mitos entrelazados. Para quienes ya conocen el universo de Dolina, representa la consagración en formato largo de sus obsesiones de siempre. Para los nuevos lectores, es una puerta de entrada fascinante a una Buenos Aires mágica, nostálgica y profundamente poética.