El Memorial no es una biografía cualquiera; es el libro que construyó el "mito napoleónico" para la posteridad.
Cuando Napoleón Bonaparte fue derrotado definitivamente en Waterloo (1815), los británicos lo exiliaron a Santa Elena, una isla perdida en el océano. El aristócrata Emmanuel de Las Cases decidió acompañarlo voluntariamente al destierro. Durante meses, Las Cases actuó como secretario privado del emperador, manteniendo extensas conversaciones diarias donde Napoleón le dictaba sus memorias, sus opiniones sobre sus generales, sus pensamientos filosóficos y justificaba sus decisiones políticas y militares.
El resultado es un diario íntimo, político y militar fascinante. Cuando se publicó por primera vez en 1823 (dos años después de la muerte de Napoleón), se convirtió inmediatamente en el mayor éxito editorial del siglo XIX en toda Europa, transformando la figura de Bonaparte de "tirano ambicioso" a "defensor de los ideales de la Revolución Francesa y de la unificación europea".